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Santoña: del mar a la mesa

La industria alimenticia y conservera Santoñesa es la industria tradicional del municipio y la más conocida tanto en el ámbito regional como en el ámbito nacional. La historia de Santoña está irremediablemente unida a este ámbito productivo, ya que el descubrimiento de importantes caladeros por parte de marinos italianos en el siglo XIX, cambió por completo la vida de los Santoñeses.

Barcos pesqueros a mansalva, multitudes en las lonjas, barrios repletos de fábricas conserveras, restaurantes en el que la anchoa es el plato estrella, fue una gran transformación la que trajo la pesca al municipio, y que se extendió más allá del ámbito local.

No obstante, la industria conservera local nos ofrece más productos como bonito, bocarte, jurel… productos que han contribuido a enriquecer la gastronomía de Santoña y que han hecho del municipio un diamante en bruto gastronómico del norte de España.

Este, entre otros motivos, son por los que tienes que contactar con nosotros y elegir esta villa para tener tu vivienda de calidad en Santoña. No te arrepentirás.

Grupo Tanet.

La anchoa de Santoña

Rodeada de playas y paisajes espectaculares, Santoña es un pueblo cuya historia está ligada directamente a las anchoas, también llamado bocarte; como se llama el pez antes de ser procesado con vinagre (boquerón) o en salazón y conservado en aceite (anchoa).

Uno de los hábitat tradicionales del bocarte, es el Mar Cantábrico, desde que a finales del S. XIX los sicilianos llegasen a nuestras costas en busca de este delicioso producto  para poder seguir produciendo sus conservas después de agotar sus propios recursos.

Los hombres son los que salen a la mar, pero el mundo de la anchoa ha sido siempre un universo femenino, ellas son quienes madrugan y llenan de vida las fábricas sin dejar escapar ningún detalle en la elaboración de estos deliciosos bocados con la máxima calidad desde la recepción del bocarte en la fábrica, pasando por el lavado en salmuera y en todos y cada uno de los procesos hasta su comercialización, donde incluso podemos ver el nombre de la señora que siguió y controló todos sus procesos.

Es tan importante el papel de las mujeres conserveras en la localidad de Santoña que hay un monumento en la plaza de San Antonio honrando su trabajo.

En Santoña, hay todo un barrio repleto de fábricas de conservas abiertas al público para que la gente pueda conocer de cerca todos los procesos de elaboración, así como degustarlas, y por supuesto, comprarlas al mejor precio.

La Feria de la Anchoa y de la Conserva de Cantabria es una de las más importantes del mundo. Se celebra en Santoña, donde se ensalzan las virtudes de esta conserva se catan y se degustan en todo tipo de platos.

Viaje a esta villa marinera cántabra en busca del sabor, visite Santoña.

¿Por qué elegir Santoña?

En este post, os hablaremos de la calidad de vida que ofrece la zona en la que el Grupo Tanet realiza sus construcciones. En este caso, os hablaremos de Santoña.

Santoña es una villa que se sitúa en la zona oriental de Cantabria. Está rodeada casi en su totalidad por el mar Cantábrico. Limita al norte con la playa de Berria, al sur con la playa de San Martín, al este con el monte Buciero y al oeste con Argoños y Escalante. Santoña una villa pesquera, como no podía ser de otra manera, puesto que está en contacto directo con el mar. Su producto más famoso son las anchoas, pero no podemos olvidarnos del atún en conserva, entre otras.

Además, cuenta con unas marismas con más de 4.000 hectáreas, es considerada uno de los enclaves con mayor diversidad de especies animales de España, con más de 20.000 aves de 120 especies diferentes.

El monte Buciero tiene casi 600 hectáreas. Se trata de una de las mayores superficies de encinar cantábrico, y una de las zonas de mayor interés por la conservación de este tipo de flora en toda la península ibérica.

Las condiciones ambientales en la parte interior son realmente especiales. El monte Buciero cuenta con un microclima el cual favorece la diversidad de especies, como lianas y arbustos. Este tipo de especies se dan en la lejana Macronesia, por lo que el monte Buciero es un lugar con un encanto especial.

Además, Santoña cuenta con la Playa de Berria, una de las mejores playas de Cantabria. Esta playa es perfecta para la práctica de deportes acuáticos, como el Surf, la vela o el Kitesurf.

Por otra parte, Santoña cuenta con varias fiestas conocidas por toda la comunidad, como son sus fiestas patronales, la feria de la anchoa y, en especial, los carnavales de Santoña. Cada año acuden a Santoña miles de personas para disfrutar de la música, la algarabía y el gran ambiente que se viven esos días de febrero. Este Carnaval fue declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional en 1985.

Todo esto, unido a la fantástica oferta gastronómica que ofrece la villa, y su cercanía al Hospital de Laredo, hace que Santoña sea un lugar fantástico para instalarse.

Si tenéis algún tipo de duda, ¡no dudéis en contactar con nosotros!

Nuestra historia : El Hotel Juan de la Cosa

Siguiendo con una antigua entrada, en la que os hablamos de nuestra historia, hoy os vamos a contar la historia de una de nuestras construcciones: el Hotel Juan de la Cosa que está situado en la playa de Berria, a dos kilómetros del centro de Santoña, cuna del famoso navegante y cartógrafo Juan de la Cosa. Construido a mediados del siglo pasado y completamente reformado, ofrece a sus clientes, magníficas vistas en un entorno natural privilegiado.

Se trata de un edificio singular, cuyo proyecto de construcción resultó ganador de un concurso nacional de arquitectura en 1990. Dispone de acogedoras habitaciones, decoradas en tonos agradables y con un estilo actual, en perfecta sintonía con el paisaje que se divisa desde sus terrazas.

Nuestro grupo lleva creando hogares desde hace muchos años. Por nuestras oficinas han pasado padres y al cabo de unos años sus hijos, sobrinos o nietos. Ese es el mejor aval que podemos ofrecerle, nuestra experiencia acumulada durante décadas y una forma de hacer las cosas honradamente, transmitiendo cercanía al cliente, intentado atenderle en sus necesidades, acompañándole durante todo el proceso de compraventa y estando ahí para cualquier problema que pudiera surgir tanto antes como después de entregada la vivienda.

Los tres principios básicos en nuestro quehacer diario son: RIGOR, SERIEDAD Y HONRADEZ.

Grupo Tanet, haciendo historia.

Hay una larga y bonita historia detrás de nuestra experiencia como grupo constructor.

Haciendo un poco de historia, fue en 1887 cuando un vasco de Durango llamado D. Pedro Solaeta, de profesión contratista de obras, partió hacia Cantabria para ejecutar el tramo de ferrocarril que une las localidades de Beranga y Villaverde de Pontones. Durante los años que duró la obra, conoció a la que posteriormente fue su mujer, echando de esa forma y definitivamente, raíces en Cantabria. A partir de ahí, nacieron sus hijos, nietos y bisnietos, los cuales en su mayor parte han seguido la tradición familiar desde la empresa inicial denominada allá por el siglo XIX Construcciones Solaeta y pasando por diversas denominaciones posteriores, se ha llegado a las dos sociedades que hoy conforman GRUPO TANET y que aquí nos ocupan.

Algunas de nuestras promociones históricas son la Estación de Anero, el Casino de Berria, el Balneario de la Playa de San Martín, Hotel Juan de la Cosa y puentes que han unido caminos sobre los ríos Ebro y Miera.

Muchas personas, muchas vivencias, muchos momentos únicos han transcurrido entre paredes edificadas por nuestras manos.

Hoy estamos un poco nostálgicos echando la vista atrás y os queremos compartir un poco de historia sobre una de nuestras construcciones con más historia: El Casino de Berria.

Un barco de piedra sobre una playa de finísima arena blanca apenas transitada salvo por los locales. Aquel era un lugar especial. Glamour solitario de frecuencia alta junto al mar. Poesía pétrea incrustada en cristales de sal. Romanticismo soportando tormentas, largos y cálidos veranos y turistas curiosos por ver qué era aquella espectacular construcción.

A mediados de los años 40, la santoñesa playa de Berria era un paraíso deshabitado y salvaje a años luz de cualquier concepto del turismo que hoy día conocemos y allí estaba, imponente, aquel navío inmóvil recién construido. Casi el único lugar con vida de la playa, donde majestuosamente anclado en un paraje auténtico invitaba a dejarse hechizar por la efervescencia de la brisa marina y la espuma de mar mientras desde la terraza se contemplaba el ocaso por el oeste.

Las opciones de ocio en la posguerra no abundaban y menos aún en un pueblo de pescadores, por lo que algo tan novedoso en la forma y en el fondo se convirtió en escenario de bodas, banquetes, bailes sociales y homenajes.

Y aunque la historia de este emblemático edificio llegase a su fin forma parte de nuestro largo recorrido, alojando momentos únicos entre cimientos levantados con nuestro esfuerzo.

Casino de Berria