Comprar una vivienda en zona costera; salud y una inversión segura.

La compra de vivienda vuelve a estar de moda. El ladrillo ha comenzado a recuperarse de la época tan decadente que ha vivido en los anteriores años y enfila 2018 y 2019 como años de su consolidación.

Cada vez se venden más casas, y los precios suben de forma notable.

Este último punto está siendo muy relevante en los últimos trimestres. Los inversionistas ya copan el 28% de las compras totales, cifra que asciende al 40% en el caso de Barcelona, al 37% en Valencia y al 32% en Madrid. No obstante, comprar un piso para ponerlo en alquiler ofrece una rentabilidad bruta media anual del 4,4%, según los datos del Banco de España. La cifra se eleva hasta el 9,1% si se le añade la revalorización a 12 meses del inmueble.

La vivienda ha sido durante décadas la inversión estrella de las familias en nuestro país. El boom inmobiliario de hace unos años, con crecimientos anormalmente altos del precio de los inmuebles, acrecentó la percepción de que el ladrillo era una inversión sólida donde invertir los ahorros. Esto ha propiciado que España se sitúe como uno de los países con mayor porcentaje de viviendas en propiedad de toda la Unión Europea ya que, según datos de Eurostat correspondientes a febrero de 2017 y recogidos por el Instituto de Estudios Económicos (IEE), el 78,2% de los españoles tiene una vivienda en propiedad, frente al 69,5% de la media europea.

La compra de una vivienda es una de las decisiones económicas más importantes a las que se enfrenta una persona en su vida y los motivos para hacerlo son muy variados: independencia, rentabilidad, seguridad… Sin embargo, el motivo principal por el que los españoles adquirirían una casa es porque lo ven como una inversión segura y para toda la vida.

Después de exponer los principales motivos por los cuales las personas toman la decisión de comprar una vivienda os exponemos otro punto a tener en cuenta: dónde comprarla y porqué. En este caso comprar una vivienda en zona costera implica muchos efectos que, al igual que la inversión de compra, son a largo plazo y para toda la vida.

Hay evidencias científicas de que vivir cerca del mar, mejora o por los menos ayuda a contribuir física y psicológicamente a la salud. Te contamos los principales beneficios que aporta vivir en zona costera a tu salud:

Mejora las articulaciones. Un buen paseo por la playa mejora la propiocepción (sensación de bienestar) en las articulaciones del pie, rodilla y cadera, a la vez que regenera la piel de la planta del pie.

Te ayuda a relajarte y a escaparte del estrés diario. Son muchos los estudios científicos que demuestras la relación existente entre vivir cerca del mar y un estado de relajación mayor que aquellas que viven en el centro de una ciudad.

Mejora las enfermedades respiratorias. Respirar la brisa marina, con alto contenido mineral y sin casi productos contaminantes mejora la situación respiratoria de pacientes con patología crónica o con enfermedades pasajeras como puede ser un catarro.

Refuerza el sistema inmunitario. El yodo es un potente bactericida natural que no sólo se encuentra en el agua de mar, si no que se diluye en la brisa marina produciendo una disminución de infecciones a nivel de vías respiratorias altas, bajas y oculares.

Te ayuda a controlar la tensión arterial. A nivel del mar, la presión atmosférica es mayor, por lo que la cantidad de oxigeno disponible en aire también es más alta. Esto hace que se facilite la oxigenación de los órganos y tejidos del cuerpo repercutiendo de manera muy significativa sobre la tensión.

Existen muchos más motivos por la que la vida cerca del mar ayuda a nuestra salud, pero sin duda lo que nos hace únicos es nuestro entorno. Santoña es sin duda un paraíso natural.

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